CONSEJOS MILLONARIOS: TIPOS DE CLIENTES Y CÓMO MANEJARLOS

Una regla fundamental que todos los emprendedores deben tener en cuenta, y que, sin embargo, muchos ignoran y caen en el mismo error reiteradas veces es: no todos los clientes son iguales. 

¡Cada persona es única! Nunca lo olvide. Cada cliente busca y anhela cosas distintas. Las preferencias se mueven por un espectro demasiado amplio como para considerar a todos por igual. 

Conseguir que un cliente se convierta en un fiel compañero es el objetivo hacia donde todos deben apuntar. ¿Por qué? Se trata de una estrategia fundamental, ya que un cliente fidelizado es aquel que regresa a usted constantemente. Confía en usted, en su empresa, en la relación que tiene con él, y eso, mal que bien, incluye valores emocionales que hacen de este vínculo aún mucho más personal. 

Indudablemente, estamos en la era del cliente. El cliente siempre tiene la razón, habrá escuchado usted en más de una ocasión. Si bien tiene algo de cierto este aforismo, más adelante explicaremos por qué esta regla no siempre es una verdad absoluta. Por ese motivo, es de vital importancia identificar las características del consumidor y así aplicar las herramientas y estrategias adecuadas para poder convertirlo en un cliente recurrente. Revisemos, pues, los tipos de clientes que podemos encontrar con frecuencia en el mercado y cuál es la estrategia más adecuada que debemos utilizar en cada uno de ellos.:

  1. El detallista

El primer paso para tratar con un cliente detallista es respetar su espacio personal. Usualmente, este tipo de clientes son reservados y poco comunicativos; buscan siempre la calidad del detalle y son objetivos en sus decisiones. ¡No se preocupe! Demuestre exactitud y especificidad en sus decisiones. Bríndele información directa y concreta, sin perder la formalidad. No busca una relación a largo plazo con usted, por lo que debe saber respetar el límite entre la cordialidad y la amistad. 

  • El que no sabe qué necesita

Tenga siempre presente lo siguiente: el cliente sabe lo que quiere, mas no necesariamente lo que necesita. Por ende, el cliente no siempre tiene la razón: lo que quiere no siempre es lo mejor para él. Los clientes en algunas ocasiones no son expertos en su producto o servicio, y muchas veces no miden la magnitud de su desconocimiento sobre el tema. 

Si los clientes no son expertos en lo que usted vende, aquí es donde usted cobra vital importancia: lo necesitan.Escuche muy bien lo que sus clientes quieren transmitirle para interpretar de una forma correcta sus deseos y, de acuerdo a su propio conocimiento, aconsejarles qué es lo que mejor que se adapta a sus necesidades y posibilidades. Enfóquese en el servicio.

  • El que busca crear relaciones

El cliente no es uno más; no es un “bulto” dentro de una determinada sociedad a la que la empresa quiere llegar. Conozca a la persona, sus gustos, necesidades e inquietudes. Tenga en cuenta sus deseos y sus metas. La buena imagen que tendrá de usted lo percibirá inmediatamente: el lenguaje corporal, los gestos y los detalles son indicadores de que está haciendo un buen trabajo. El cliente entenderá que usted es empático con él y volverá sin lugar a dudas a su empresa que siempre lo trata de una forma especial. El trato con este tipo de clientes debe ser muy personalizado: sea atento, curioso y présteles mucha atención. 

  • El que busca reputación y prestigio

Para este tipo de clientes, la reputación que haya construido a través del tiempo es fundamental. La marca y su prestigio son factores que el cliente tendrá por sobre todas las cosas. Prefiere gastar más dinero e incluso sacrificar la accesibilidad al servicio con tal de que este sea vinculado con una marca seria y reconocible como la de usted. 

  • El que quiere garantías

Existen clientes que consideran esencial la calidad y eficacia del servicio. No toleran los errores y son exigentes para tomar decisiones. Para este desafío, usted debe, sobre todo, demostrar seguridad y determinación en sus palabras. Demostrarle que brinda un servicio rápido, eficaz y de calidad es el mejor argumento para terminar de convencer a este tipo de cliente. 

  • El impaciente

Si usted toma demasiado tiempo en cerrar una venta, quizá el cliente lo perciba como una señal de que no posee el suficiente manejo y control de su empresa. Para evitar esto, no debe usar rodeos, ni mucho menos irse por la tangente con respecto a lo que usted ofrece. Sea concreto y pase lo más rápido posible al cierre de la venta. 

Querido, pretender vender sin estrategia es un error que le costará no solo tiempo, sino también dinero de su liquidez y parte de esa estrategia que toda venta necesita está concentrada en CONOCER quién es su cliente y a qué tipología pertenece para que sobre esta información pueda armar un plan de acción enfocado en resultados.

He estudiado mucho sobre la mente humana y probablemente más que de finanzas, pues sé que con quien voy a hacer negocios toda mi vida es con otras personas, pues aunque sean empresas siempre hay “alguien” con quien debo establecer contacto y por ello soy consciente de que esas personas son un rompecabezas que hay que armar. Es así que si tengo una reunión programada me encargo de hacer mi trabajo previo, de investigar y de conocer detalles de quién es aquél a quien tendré en frente, pues de esta forma me es siempre mucho más fácil venderle.

¿Hacer este filtro previo toma trabajo?

Sí.

¿Vale el esfuerzo?

Sí.

Así que si quiere resultados tiene que estar dispuesto a hacer un poco más que incluso su propia competencia, pero sobretodo TIENE QUE HACER MÁS DE LO QUE YA ESTÁ HACIENDO AHORA.

Les dejo abrazos millonarios, gracias por leerme siempre.


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